8 pensamientos esenciales en tu búsqueda de empleo [Infografía]

8 pensamientos esenciales en tu búsqueda de empleo [Infografía]

También la podéis consultar en formato texto por si os resulta más útil

  • CRÉETELO, TÚ PUEDES: Sé que es difícil hablar desde el otro lado…pero, en serio, el poder de la mente es grande. Créetelo y lo trasladarás a los demás. Si crees que puedes, podrás demostrarlo y transmitirlo. Se reflejará en tu mirada, en tu cara, en la expresión corporal de tu cuerpo, en tus palabras…
  • CUÉNTATELO BIEN: La importancia del lenguaje que usamos es esencial en nuestro proceso de búsqueda de empleo. Según nos lo contamos, nuestro cerebro recibe un mensaje u otro. Utiliza la reformulación positiva: “no estás en paro, están en búsqueda activa de empleo”; “no es que no valgas para ese empleo, es que ese puesto no es el adecuado a tu perfil”. Evita frases como “no sirvo para nada”; “nadie me va a contratar”, no te harán ningún bien.
  • CUÍDATE: Es necesario el autocuidado, “mens sana in corpore sano”. Cuida la alimentación, haz ejercicio. Siéntete bien contigo mismo o contigo misma, libera toxinas, quema energía. Si empiezas a deteriorarte físicamente, lo harás también a nivel psicológico. Sin embargo, a medida que vayas cuidándote, tendrás más motivación, más ganas de “ponerte en marcha”.
  • ACTÍVATE: Mantente activo o activa. Establece una rutina diaria, organiza tu agenda, planifica tus tareas. “No estás sin trabajo, tu trabajo ahora es buscar trabajo”. Así que piensa tu horario, tus tiempos de ocio, los medios que necesitas y… ¡a trabajar!
  • RELACIÓNATE: No te quedes en casa y vayas aislándote, habla con gente, relaciónate. Utiliza el tiempo y aprovéchalo. Haz una lista de tareas de esas cosas que siempre has querido hacer y no has podido por falta de tiempo. Te vendrá bien tanto a nivel personal como profesional (Networking).
  • SÉ CONSTANTE: Ojalá fuera sencillo esto de la búsqueda de empleo, pero lo cierto es que no lo es. Por ello, sé constante, no desesperes, mantente firme. Tarde o temprano, lo conseguirás. Utiliza unas técnicas y, si no funcionan, prueba otras. Cambia, actualízate, pide orientación, pero ante todo ¡no te rindas!
  • SÉ CREATIVO O CREATIVA: El problema no es sólo que haya más o menos trabajo, el problema es que hay muchas personas buscando un empleo, por tanto, utiliza tu creatividad. Busca la diferencia, resalta aquello en lo que destacas, lo que te hace diferente a los demás. Demuestra que tú eres la mejor opción, pero… ¡créetelo, claro!
  • SONRÍE: “Al mal tiempo, buena cara”. Sonríe, intenta buscar lo positivo de cada día, siempre hay algún gesto auténtico en alguien, algo que aprender… Rodéate de pensamientos y personas optimistas; merece la pena intentarlo, te producirán otra actitud ante la vida, te darán vitalidad y ganas de seguir luchando para cambiar tu situación.   ¿Qué tienes que perder?

“Si crees que puedes, ya estás a medio camino”. Theodore Roosevelt.

Buscar empleo: ¿Por dónde empiezo?

Buscar empleo: ¿Por dónde empiezo?

Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, otras hacen que suceda. Michael Jordan

No cuentes los días, haz que los días cuenten. Muhammad Ali

No te preocupes por los fracasos, preocúpate con las posibilidades que pierdes cuando ni siquiera lo intentas.  Jack Canfield

Sólo existen dos días al año en los que no se puede hacer nada. Uno ayer, y otro mañana. Dalai Lama

Es duro fracasar, pero es todavía peor no haber intentado nunca triunfar. Theodore Roosevelt

 

Ante una situación de desempleo, se desencadenan muchos sentimientos, incertidumbres, miedos… Es una situación nueva –o, al menos, diferente- y muchas personas se plantean: “¿Por dónde empiezo?”

Hay muchos aspectos que podemos tener en cuenta en el proceso de búsqueda de empleo y muchos recursos a nuestra disposición que pueden facilitar enormemente esta búsqueda:

  • Adecuada elaboración del Currículum Vitae, según el perfil y los sectores profesionales en los que se busque empleo (lo ideal es tener varios modelos de CV diferentes)
  • Elaborar una Carta de Presentación distinta para cada puesto de trabajo al que se opte (se puede tener un modelo Carta de Presentación, base para ir adaptándola a cada oferta de trabajo)
  • Analizar el mercado de trabajo: ¿Qué ofertas hay actualmente en mi sector? ¿Qué perfiles requieren las empresas?
  • Conocer los métodos de búsqueda de empleo más efectivos en ese momento y según el sector: contactos; autocandidatura; internet y redes sociales, recursos de intermediación laboral (Agencias de Colocación, Bolsas de Empleo…)
  • Crear nuestra “Marca Personal” (Personal Branding), es decir, ver cuál es nuestro posicionamiento en la web; qué es lo que pueden encontrar de nosotros y nosotras en internet, y qué imagen vamos a dar a la empresa
  • Hacer networking: ahora no sólo puedes comentarle a tus familiares y amistades más cercanas que estás en búsqueda de empleo, sino que tienes la posibilidad de darte a conocer, de asistir a actividades y eventos de tu sector profesional, de recuperar antiguos contactos de cursos, trabajos anteriores, grupos, etc.
  • Y si te llaman para un Proceso de Selección… ¡por supuesto!, prepara la Entrevista de Trabajo. La empresa quiere conocerte y lo va a hacer personalmente, ¿no crees que compensa prepararla? Busca información sobre el puesto de trabajo, la empresa, analiza tu experiencia y formación relacionada con el puesto, revisa tus competencias profesionales…

Sin embargo, volvemos al comienzo: “¿POR DÓNDE EMPIEZO?”.  Quizá esta es la pregunta más difícil a la hora de buscar empleo. Por eso, creo que es conveniente sentarnos y reflexionar…

  • Lo primero de todo es definir el objetivo profesional: ¿En qué quiero trabajar? Este es el punto de partida: ¿Dónde voy? ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué necesito? ¿Qué limitaciones tengo? ¿Qué potencialidades?

La necesidad por encontrar empleo a veces nos induce a “buscar empleo de cualquier cosa”. Es el peor error que podemos cometer al empezar a buscar empleo. ¿Cómo se busca de cualquier cosa? ¿Cómo elaboro el CV? ¿A dónde voy? ¿En qué me formo? Muchas personas acuden a los recursos de Orientación Laboral con esa idea; sin embargo, aunque su posible capacidad de adaptación a diferentes puestos de trabajo y su apertura a varios sectores profesionales parecen ayudar a encontrar antes un empleo, puede que en realidad les esté frenando para realizar una búsqueda de empleo efectiva y estén perdiendo tiempo, esfuerzo y dinero en ir a buscar a sitios donde no van a encontrar trabajo.

Cuánto más definamos nuestro objetivo y lo ajustemos a la realidad del mercado de trabajo actual, más posibilidades de éxito tendremos en nuestra búsqueda. Si nos empeñamos en buscar en sectores en los que -objetivamente- no tenemos experiencia ni formación, no hay nada imposible, pero es muy poco probable que obtengamos resultados, y lo único que podemos conseguir es una frustración y desmotivación mayor, al ver que hemos repartido          innumerables currículum vitae por toda la ciudad sin que nos hayan llamado de ningún sitio.

De manera  que merece la pena perder un poco de tiempo al comenzar a buscar empleo para ganar en resultados. Por tanto, piensa y ¡SITÚATE!

  • Para situarte, conócete a ti mismo: ¿Cómo eres? ¿Cuál es tu profesión? ¿Cuáles son tus expectativas? ¿Qué características positivas tienes y cuáles crees que deberías mejorar? ¿Cuáles son tus competencias profesionales? ¿Qué te diferencia de los demás? ¿Cuál es tu Marca Personal?

Ciertamente, conocerse no siempre es fácil y tal vez necesitemos profundizar en todas estas preguntas y utilizar herramientas para descubrirlo (fichas, test…) o preguntar a las personas más allegadas si tenemos dificultades para descubrir todo lo que forma nuestro perfil laboral y personal, y las muchas capacidades que tenemos y podemos aportar a un puesto de trabajo.

  • Una vez que te has autoanalizado, es importante analizar el puesto de trabajo que quieres desempeñar, siendo realista con tus limitaciones: nivel formativo, salario, jornada, ámbito geográfico, etc.
  • Posteriormente, investiga el mercado de trabajo: ¿Qué formación necesitas para el puesto de trabajo al que quieres optar? ¿Tienes la experiencia laboral adecuada? Es bueno hacer un inventario entre lo que tienes y lo que te falta. Y si ves que te falta formación para lograr tu objetivo profesional: ¡FÓRMATE! Hay formación gratuita disponible para personas desempleadas: ¡aprovéchala! Si detectas que no tienes las competencias profesionales necesarias, comienza a trabajar a nivel personal para cambiarlas.

Buscar trabajo es un trabajo: por ello requiere un horario, una rutina y una planificación. Organízate y elabora una agenda de búsqueda de empleo, hazte un horario, respeta tiempos de descanso, estructura las tareas que tienes que hacer…

  • Por último, recuerda que no estás solo/a en este proceso; además de la gente cercana que tienes a tu alrededor, tienes muchos recursos disponibles de Orientación Sociolaboral que te pueden ayudar a elaborar tu itinerario y facilitar las herramientas adecuadas.

Busca los recursos de Orientación Sociolaboral de tu distrito, municipio o ciudad. Eso sí, no olvides, que tú eres el/la protagonista en la búsqueda de empleo, así que ¡ADELANTE, SEGURO QUE PUEDES CONSEGUIRLO!

Accede a la ficha en formato PDF: Ficha formativa Buscar empleo: ¿Por dónde empiezo?

Ficha formativa “Curriculum oculto”

Ficha formativa “Curriculum oculto”

“Las personas nacimos con  capacidad de aprendizaje más allá de este sistema socio económico actual”

(María I. Frechilla) 

…conjunto de normas, actitudes, expectativas, creencias y prácticas que se instala de forma inconsciente en las estructuras y el funcionamiento de las instituciones y en el establecimiento y desarrollo de la cultura…

Está arraigado en diferentes elementos de la práctica y de la estructura… estructuras rituales, normas, creencias, escenarios, lenguajes, relaciones, expectativas, rutinas, valores, materiales, comportamientos, actitudes, mitos, etc.

 (Programa ARCE. Convivir, compartir, conciliar)

 es un microecosistema de enseñanzas encubiertas, de criterios no declarados explícitamente… (presente) a través de la comunicación no verbal, de los lenguajes implícitos, de los sueños y deseos…

(Marisa Cazares)

Se llama currículo oculto a aquellos aprendizajes y destrezas que son incorporados por las personas a lo largo de su vida a través de  su experiencia, y que  pueden o no haber sido “enseñados” con intención expresa.

Los aprendizajes que se derivan del curriculum oculto se realizan de manera osmótica[1], al estar en contacto con una realidad social y cultural determinada,  sin que se expliciten formalmente ni la intención ni el mecanismo o procedimiento cognitivo.

A la hora de ayudar a elaborar el curriculum vitae, cuando la orientadora laboral se sienta delante de una persona y le pregunta: “¿En qué has trabajado?”, “¿qué has estudiado?”, “¿Qué sabes hacer?”, muchas personas dicen: “nada”. Y el silencio, junto con una mirada cabizbaja,  acompaña los siguientes instantes.

“! ¿Nada?¡¡¡”.

“!¿NADA?!”, pienso sorprendida para mis adentros; pues me resulta realmente difícil que una persona que ha estado, al menos 16 años, con los pies en esta tierra no haya aprendido o no sepa hacer nada.

Un joven, que forma parte del colectivo que actualmente sufre un 47% de paro, lleva 7 años conviviendo con la crisis, por lo que no conoce otra realidad laboral; padece una desmotivación y un escepticismo que le aboca a la realista y pegajosa sensación de que estudiar no sirve para nada.

Pero resulta que es un genio en el mantenimiento de ordenadores; conoce todos los programas informáticos y máquinas tecnológicas existentes y los que están por venir; asiste a un voluntariado con niños con diversidad funcional; participa de jornadas interculturales; ayuda a sus padres en el negocio; sabe hacer malabares, pinta uñas como un artista, arregla las motos de sus amigos,… ¿NADA?¡¡¡

Y si la persona que tenemos delante es una mujer de mediana edad, separada, o posiblemente sola porque sus padres -a los que cuidaba- han fallecido, sus hijos -a los que se dedicaba- se han marchado… entonces la respuesta “¡nada!” es todavía más desconcertante.

Estas fotografías, desgraciadamente habituales en los ámbitos empobrecidos de los Servicios Sociales, nos indican una realidad: parece que sólo es válido lo que puede ser remunerado.

Por el contrario, el mercado laboral es cada vez más exigente con el llamado curriculum blando respecto al curriculum duro. Éste último es el que siempre nos ha guiado a la hora de elaborar nuestra trayectoria profesional sobre un papel: “Experiencia Laboral” y “Formación académica”, pero, ¿y el segundo?, ¿a qué llamamos curriculum blando?

El modelo americano, que se nos impone en el ámbito de los recursos humanos, hace de nuestras entrevistas de selección todo un entramado psicológico de autoconocimiento, en las que se pone a prueba nuestra autopercepción: “¿qué puedes ofrecer a la empresa como persona?”, “¿cuáles son tus competencias?”, “¿cuál es tu marca personal”?, “dime tus puntos fuertes y tus puntos débiles”… y, como dicen los expertos en Selección de Personal,  “el curriculum duro ya lo leo yo, es el blando el que me interesa escuchar de la persona y saber cómo lo defiende”.

En esta selva de entramados que hay que sortear para incorporarse al mercado laboral -agudizada por  la crisis que hemos padecido-,  a aquellas personas que -con vergüenza y cabizbajas-  me contestan que no saben hacer nada, les devuelvo con cierta humildad el mapa de sus capacidades, experiencias  y destrezas, robado por una sociedad utilitarista que no supo ver que delante tiene un ser humano que, desde que vino al mundo, no ha dejado de aprender y trabajar, sobre todo trabajar, sin remuneración,  por los demás.

Aunque las mujeres –especialmente- siempre han estado trabajando, no siempre han tenido un empleo o dicho empleo no ha sido visible y remunerada: jornaleras, ganaderas, cuidadoras de mayores, de personas dependientes, educadoras de niños, cocineras, costureras, gestoras de recursos, auxiliares de oficinas de parientes,… desempeñando tareas muy próximas al empleo remunerado.

Actualmente, estas mujeres y jóvenes necesitan ser visualizadas e incorporarse al mercado remunerado.

Para ello proponemos tres fases:

  1. Personal. La persona visualiza sus características personales. Primero, sus puntos fuertes: sus capacidades, necesidades, intereses, etc.; después, sus puntos débiles: motivación real para el esfuerzo, para la consecución de los objetivos, el tiempo y los recursos disponibles, las obligaciones y beneficios del trabajo remunerado. , etc.
  2. Profesional. La persona analiza las destrezas desarrolladas; los aprendizajes adquiridos; la formación y experiencia de trabajo, tanto en ámbito público como privado; el tipo de profesión en que  encajarían dichas capacidades e intereses; la formación que requiere dicha profesión, etc. Ajustamos así expectativas y realidad; punto de partida y de llegada.
  3. Estrategia. La persona trabaja instrumentos concretos para acercar el punto de partida al punto de llegada: temporalización de los objetivos planteados; entrevistas; autoprospección; recursos formativos; academias; elaboración del curriculum, técnicas de búsqueda; entidades y recursos de empleo, públicos y privados.

El curriculum oculto puede ver la luz de diferentes maneras:

  • En experiencia laboral: Ej. Mantenimiento de ordenadores, arreglo de motos, cuidado de personas dependientes, trabajo con personas con discapacidad psíquica, cocina, plancha, estética de uñas… añadiendo que la entidad donde lo he llevado a cabo es particular, familiar,… explicando en la entrevista que eran trabajos sin Seguridad Social o para particulares.
  • En el objetivo profesional: Ej. Persona con gran capacidad de aprendizaje, diestra en limpiezas a fondo de cocina,… o en estética de uñas… “busco espacio laboral donde desempeñar mis destrezas de mecánica”.
  • ¡Y ya no digamos en el apartado de competencias!: Ej. Capacidad de emprendimiento; autonomía; gestión de recursos y/o de personal; liderazgo; capacidad resolutiva; empatía; creatividad; flexibilidad; adaptación a tareas y equipos; buen trato al público; habilidad con…

Sin devaluar la importancia de la formación reglada y la experiencia laboral remunerada, desde LA ASOCIACIÓN DE EDUCADORES LAS ALAMEDILLAS invitamos a que ninguna persona se quede sin curriculum por no haber estudiado de forma reglada o trabajado de forma remunerada.

[1] Por mutua influencia entre dos personas o grupos de personas, sobre todo en el campo de las ideas (RAE)

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